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El niño y la rabieta

Los niños igual que tienen cosas buenas tienen cosas malas…..o más bien cosas que nos enfadan a los adultos. Ya sea si son sus padres, sus tíos, hermanos mayores, profesores o cualquier otra persona, los niños tienen rabietas. 

En realidad es como si les entrara tal rabia que casi, casi te la contagia a ti también. Pero lo que hay que tener presente es que son normales hasta cierto punto entre los 2 y los 5 años. Los niños están entrando en la infancia, y con la evolución normal llegan estas “pataletas”. También pueden aparecer posteriormente. Lo que hay que tener en cuenta es que debemos mantener la calma ante todo, a pesar de que el niño o la niña, nos esté “poniendo de los nervios”. Nosotros somos el adulto, somos quién maneja la situación y no el niño. Hay que manejar la situación con autoridad y con calma. Ya que si nos alteramos nosotros y empezamos a gritar al nivel del niño, éste seguramente empezará a tener una rabieta mayor.

Hay que hacer caso al niño, sí, pero no al lloro, al grito, etc. No hay que ceder ante sus exigencias (no quiero comer, no me quiero bañar, no quiero irme del parque, etc). Hay que mantenerse firmes, con autoridad pero calmados. Se pueden buscar conductas alternativas a la rabieta, como por ejemplo que ayude en la preparación de la comida (si tiene rabietas por eso), cantar canciones, leer cuentos (mientras se va a dormir), etc.

Los niños, a pesar de ser pequeños, no son tontos. Por eso si cuanta más importancia se de a sus rabietas (sin sentido) más las harán. Es por eso que es tan importante mantenerse firmes y no ceder a sus exigencias de niños.

Recordad que aunque parezca que nunca se va a calmar el niño llegará un momento en que lo hará, no perdáis los nervios vosotros, conservad la calma aunque parezca muy difícil en algunos momentos.

¡Y como siempre, recordad que sólo son niños!

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La pegatina de Spiderman

No sé que tienen las pegatinas, no sé que tienen que atrapan a los niños. Quizás sea que algunas son de muchos colores, otras llevan hasta purpurina, otras tienen hasta relieve y otras son hasta de Spiderman.

Sean de superhéroes o no enganchan, y lo que es mejor nos sirven y nos ayudan. Sí, al que no es psicólogo también, sino que se lo digan al profesor que en infantil se pasa el día dando pegatinas a sus pupilos. Nos ayudan, porque las pegatinas equivalen en estos términos a: te has portado bien o te has portado mal. El ejercicio por tanto es simple, y entra dentro de lo que denominamos economía de fichas. El nombre igual os suena de algo, aunque sea de ver la supernanny, reconocerlo. En inglés, para el público que habla la lengua de Shakespeare, es la llamada token economy.

La economía de fichas es una técnica psicológica muy simple (o muy compleja si te complicas la vida claro) que toda persona que trate con niños debería conocer. Digo niños porque se usa más con ellos, pero una buena economía de fichas puede seducir hasta a un adulto. Se trata de una técnica de las que llamamos los psicólogos de modificación de conducta, y es por tanto una técnica conductual. La usamos para modificar o mejorar una conducta.

Pero volvamos a las pegatinas, las pegatinas para que nos hagamos una idea vienen a ser la kriptonita de los niños, su punto débil para bien o para mal. Para los que no están muy puestos en comic la kriptonita es la única cosa que hace débil a Superman superhéroe extratrerrestre para más inri. Es importante elegir bien las pegatinas que se van a usar, si estamos con chavales ya de 12 años si les das pegatinas de Peppa Pig igual te las tiran a la cara, así que coge las otras, que sí hombre las de Spiderman van bien. Aquí dejo algunos ejemplos de pegatinas o stickers.

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Luego es importante que decidas bien las conductas que quieres premiar y cuáles se van a castigar. Y lo más importante cuánto vas a dar por cada cosa que haga bien. Por ejemplo: Traer los deberes hechos o Hacer la cama cada día. Es importante que tú lo sepas y que el niño/a lo sepa también. En este caso no nos escondemos, las cosas de cara siempre. También saber las consecuencias por malas conductas. Por ejemplo: Insultar a un compañero de clase o Dejar ropa tirada en la habitación.

Una advertencia querido lector, las pegatinas como todo, tienen su límite, si abusas de ellas perderán su efecto. Si no actúas según lo acordado, perderán efecto. Es importante poner alguna recompensa a esas pegatinas, un incentivo, un refuerzo positivo. Próximamente volveremos sobre esto. Y a poner en marcha vuestra Token Economy. Y recordad que aunque os pongan de los nervios a veces, los niños, niños son.

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