Guías para explicar el divorcio a los hijos

Hoy unas guías para explicar el divorcio a los hijos, que puede ser de mucha utilidad para algunos padres y familias en esta situación.

  1. Guía para padres en situación de separación o divorcio del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz
  2. Guía para padres y madres que afrontan la separación de la Unión de Asociaciones Familiares.
  3. Nos hemos separado, ¿y nuestros hijos? del Gobierno de Aragón.
  4. Cuando la familia cambia del Ayuntamiento de Burgos.
  5. Ruptura de la pareja del Defensor del menor de la Comunidad de Madrid
  6. El divorcio y los hijos de Murcia Salud

 

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Las familias desestructuradas

Hoy en día, guste o no, existen muchos tipos de familias. Fuera del tipo de familia tradicional que siempre ha existido. Fuera de esto, se encuentran las llamadas familias desestructuradas.

Cada una de estas familias, tiene una (o varias historias), que esconde una triste historia por lo general. También se las conoce como familias disfuncionales. Son familias dónde suelen aparecer con frecuencia distintos conflictos siendo algunos incluso graves (drogas, cárcel, robos, etc). En estas familias las historias de abuso de algún tipo también aparecen con mayor o menor frecuencia. Los gritos como forma de comunicarse pueden ser habituales.

Las causas que generan este tipo de familias pueden ser variadas: problemas anteriores de adicciones, conducta disruptiva anterior, incapacidad para cuidarse de sí mismo, problemas mentales, etc. En otras ocasiones pueden ser circunstancias exteriores las que precipitan este tipo de familias. Lo cierto es que son muchas familias desestructuradas las que están recibiendo ayuda en estos momentos en muchos lugares. Incluso en los menos esperados puede haber familias disfuncionales aunque normalmente sobretodo cuando el problema es muy grave son distinguibles a simple vista.

Estas familias necesitan la ayuda y el apoyo suficiente como para salir de esas situaciones. Cuando la situación es muy fuerte será más complicado solucionar la misma. Pero toda ayuda es poca y más cuando hay menores de por medio. Éstos pueden portarse mal en sus clases como consecuencia de lo que están viviendo en casa. En cualquier caso, es mejor no caer en estereotipos y si se ve que alguien necesita ayuda y no sabemos ayudar, pensar que hay muchos organismos que pueden ayudar a este tipo de familias.

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Una de películas: I am Sam (Yo soy Sam)

Una película preciosa hoy: I am Sam (Yo soy Sam). Se trata de una película del año 2001 con una duración de 132 minutos. Película americana con actores muy reconocidos. De protagonista Sean Penn y también Michelle Pfeiffer. Película dirgida por Jessie Nelson.

Se trata de una película bastante conmovedora que te llegará a la fibra sensible por el tema que trata. El argumento es sencillo un hombre (Sean Penn) pierde la custodia de su hija al creer el estado que no está capacitado para su cuidado. Su abogada (Michelle Pfeiffer) lo defenderá para lograr que eso cambio. ¿Por qué le quitan la custodia?, este hombre tiene una discapacidad intelectual lo que hace que mentalmente tenga la misma edad practicamente que su hija. Sin embargo el amor que le profesa es muy potente por lo que, ¿recuperará la custodia?.

Temas como este los considero bastante peliagudos, porque aunque lo desconozco, puede que existan también en la vida real. Los profesionales que valoren todo esto deben estar muy formados y capacitados.

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Los campamentos de verano

Tal vez, si tenéis hijos, este verano disfruten de algún campamento típico de verano. Es algo muy normal en estas fechas tras la finalización del colegio. ¿Y ahora qué hacemos con los niños?. Los campamentos son una forma de que los niños conozcan otros niños, aprendan, jueguen, tengan experiencias fuera de su casa y así los padres se quedan más tranquilos si no tienen vacaciones ellos.

Pero a veces algunos padres no se quedan tranquilos, sino intranquilos. Entonces lo que pasa es que empiezan a transmitir ese malestar a los niños, que al final van con miedo a los campamentos, especialmente sí es la primera vez que van o salen de casa. Es normal, tener algo de ansiedad o nervios ante las primeras salidas de los pequeños o sí son extranjero. Lo que no conocemos de antemano nos da ansiedad, por ser nuevo. Esto lo que hace es prepararnos, nuestro cuerpo se prepara para el cambio. Sin embargo no debe asustar y mucho menos hacer que esto asuste a los niños.

Debemos tratar de que el niño o niña  (e incluso adolescente), conozca previamente que va a estar 1 semana, 2 semanas o un mes (o el tiempo que vaya), a un campamento fuera de su ciudad o dentro (si es urbano para los más pequeños). También si puede ser que conozca dónde va si es otra ciudad u otro país, y lo que va a hacer allí. Normalmente todos los campamentos urbanos, nacionales o no nacionales facilitan algún tipo de programa o información. Es conveniente leerlo con el niño, o si no es posible explicárselo.

Quizá, y según el tipo de campamento o como sea el niño/a, haya actividades que no le gusten mucho. Es recomendable hacer hincapié entonces en las que le podrían gustar y sobretodo en la experiencia que va a tener después. Como es normal, cada persona es un mundo. Cada niño puede reaccionar distinto al mismo tipo de campamento. En algunos casos es la primera prueba de fuego sin mamá y sin papá. Pero no hay que temer nada. Es bueno que se empiecen a independizar de los padres y descubran que más allá de su colegio y familia hay más cosas y más niños con los que jugar. Cada campamento y actividad es un mundo, hay de muchos tipos y es conveniente elegir lo que mejor va al niño por su carácter o su experiencia previa.

Una vez en el campamento (e incluso en la salida), los niños y los adolescentes cuentan con monitores preparados. Esto varia también según actividad, algunos, sino la mayoría están formados por el campamento. Se suelen hacer en muchos de ellos formaciones específicas para las actividades que hacen en los campamentos, tareas más administrativas, trato a los menores adecuado, e incluso convivencias entre los monitores que van a participar en el campamento. Todo ello con el fin, de que el equipo de monitores esté totalmente preparado para la acogida de los niños y adolescentes. Por tanto no están sólo, sí ese es el miedo inicial de los padres. Es importante confiar en los monitores que se ocupan y en sus coordinadores.

Llamar constantemente o querer saber cada minuto que ocurre en el campamento, altera al niño y a los monitores. Dificultando la tarea de estos mucho. Cada campamento tiene unas reglas diferentes en cuanto a la comunicación. Hay campamentos que incluso permiten la visita el fin de semana, esto suele ser si son niños muy pequeños. Será importante preguntar eso, y atenerse a las reglas del campamento. Recuerdo que los niños no están solos.

Seguir las indicaciones propias de cada actividad o campamento y confiar en la profesionalidad de sus trabajadores es fundamental para que los niños y adolescentes disfruten y las familias no estén nerviosas. Van de campamento para aprender, jugar, conocer nueva gente y desconectar de su entorno. Aprendiendo a volar solos. 

Por lo tanto:

  • No transmitir nuestros miedos y ansiedades al niño. 
  • Recordar que van a aprender y conocer a mucha gente nueva.
  • El niño debe conocer previamente la asistencia al campamento.
  • Conocer en que va a consistir su campamento. 
  • Si puede conocer previamente a su monitor y/o compañeros acudir.
  • No agobiar con llamadas frecuentes.
  • Conocer las reglas de cada campamento.
  • Elegir bien el campamento. 
  • Recordar que van a aprender, a jugar y a conocer nueva gente.

¡Será una experiencia recordada por muchos años!

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Los hermanos celosos

La llegada de un nuevo hijo, y de un nuevo hermanito o hermanita suele suponer la alegría de la familia por la nueva llegada. Sin embargo, no es extraño que se den celos entre hermanos. Celos en los hermanos que se ven “amenazados” en cierta forma por la llegada de un nuevo miembro a la familia. Los hermanos creen que el cariño, el afecto y la atención van a ser menores por parte de los padres, especialmente de la madre, por lo que tratan de llamar más la atención ante la llegada de un bebé.

Esto es una etapa normal, aunque no se produce en todos los niños y niñas. La nueva llegada “invade” de alguna forma el terreno que ya se ocupaba. Es una situación nueva que lleva a tener celos del nuevo hermano/a.  Esta etapa ayudará a madurar al hermano mayor en su nuevo papel.

Otra ayuda fundamental es preparar al hijo/a o hijos/as que ya se tengan ante la llegada del nuevo miembro. Ayuda con los preparativos, decoración de la habitación, ropa, pequeños detalles, etc. De esta manera se sentirá más integrado en la nueva situación que se va a vivir en el hogar. De igual forma, proporcionar el mismo cariño que antes del nacimiento y del embarazo al hijo (o hijos), ayudará a ir asentando más la nueva situación. Así los celos por la nueva llegada irán desapareciendo poco a poco.

Los cambios pueden ser muy bruscos, especialmente cuando se ha sido hijo o hija única hasta ese momento. Por este motivo se debe ir preparando el terreno por ejemplo:

  • Hablar con él/ella que va a tener un hermanito/a. Lo que supone ser hermano /amayor.
  • Anticipar posibles cambios. Por ejemplo si va a dormir con el nuevo hermano, si va a haber cambios en la casa de algún tipo, etc.
  • Mantener rutinas: de sueño, comida, ocio, juegos, etc.
  • Informar:  Aunque el hijo sea pequeño es bueno que esté informado, cuánto queda para conocer a su nuevo hermano/a, que mamá va a estar unos días fuera, etc. Todo con el vocabulario y lenguaje adaptado a su edad.

Más adelante, cuando ya ha pasado un tiempo desde la llegada del nuevo hijo/a se pueden seguir produciendo los celos fraternales. Es algo normal. Es importante tratar a los hijos por igual, evitando comparaciones que puedan ser malinterpretadas por los hijos. Y aunque los celos sean normales, se debe ser firme con ellos y las actitudes que puedan acarrear como por ejemplo portarse mal, no hacer caso, etc. Sí se saben manejar, los celos pasarán.

Hermanos

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Me separo. ¿Cómo se lo digo a mi hijo?

Las separaciones son cosa de dos, pero cuando se tienen hijos implica más personas y entonces la cosa se complica. Entonces, ¿cómo se lo digo a mi hijo que me separo?.

Lo primero es importante que entendamos que nuestros hijos NO SE SEPARAN, es decir, la pareja se rompe, se separa o se divorcia pero los hijos deben estar en terreno neutral. Los que deciden separarse son los padres, dos personas adultas que de mutuo acuerdo (o a veces no) deciden poner fin a su relación. Pero esto no debe ser poner fin a la relación de los hijos con alguno de los padres. El interés de los hijos siempre debe estar por delante del de los padres, debe prevalecer.

Es importante no desfigurar, hablar mal de la otra persona (padre o madre) delante de los hijos, es importante fomentar un trato positivo delante de los hijos.

Las separaciones o divorcios suelen afectar mucho a quién las padece y a los hijos también. Las emociones negativas aparecen con gran frecuencia en este tipo de conflictos y afectan a todo el conjunto familiar: padres e hijos. Emociones como ira o ansiedad puede generar gran malestar en los menores cuando situaciones como gritos, insultos, discusiones, etc, se presentan en el hogar familiar pueden generar mayor malestar en los menores. Se debe cuidar la salud emocional de los pequeños.

Llegado el momento, cuando la separación o el divorcio son una realidad, es el momento de hablar con los hijos y explicarles que sus padres se van a separar.

  1. Encontrar el momento adecuado (aunque ninguno nos parezca adecuado). En un entorno tranquilo y agradable para el niño.
  2. Transmitir confianza y tono relajado.
  3. La separación es una decisión de papá y de mamá (aunque sea más una parte la que desea separarse). La información debe ajustarse a la edad del niño, de forma clara y sin sesgar. Todo para que puedan comprender mejor.
  4. Se puede repetir la conversación, las palabras, la información siempre que los hijos lo necesiten. Resolviendo de este modo cualquier miedo o duda que pueda aparecer.
  5. No se deben hacer promesas que no se van a cumplir sólo por contentar a los hijos en ese momento. Es un momento duro para todos pero no se deben hacer promesas que no se cumplirán más adelante.
  6. Informar de la situación a partir de ese momento (en caso de que se haya llegado a un acuerdo entre los padres o judicial llegado el caso) de quién va a vivir con ellos, dónde, etc. Informar de los cambios que se van a producir en su vida ayudará a entender la situación mejor.
  7. El tono debe ser tranquilo y relajado, por muy angustiados que los padres estén. La calma y como se digan las cosas afectarán a la reacción de los hijos. Las emociones, y su descontrol pueden ser malos aliados a la hora de explicar una separación a los hijos.
  8. Señalar como culpable a la otra parte del matrimonio o de la pareja delante de los hijos no facilitará la separación. Recordamos que los hijos son neutrales no son la pareja.
  9. Mostrar las ventajas ante este nuevo contexto familiar podrán facilitar la nueva visión del menor.
  10. La adaptación de toda la familia a este mundo nuevo no será fácil. Es un proceso que debe llevar su tiempo y en algunos miembros será más largo que en otros.
  11. Transmitir que la decisión es firme y será positivo para la familia aunque ahora no se vea así. (Se acabarán discusiones, mejor ambiente familiar, etc.)

Broken Heart

La presencia de ambos padres en la conversación es el ideal para un mejor afrontamiento de la situación. Sin embargo no todos los matrimonios o parejas consiguen poder llegar a este nivel de entendimiento en algunas ocasiones, por lo tanto se debe recalcar en gran medida el punto número 8, los hijos no son la  pareja. Es importante que si existiera mala relación entre los padres esta no se vea reflejada, en la medida de lo posible delante de los hijos, tratando de transmitir una imagen limpia de los padres dentro del respeto para los hijos.

También en la medida que se pueda mantener las mismas actividades de los niños y el mismo colegio. Es decir si el niño iba a fútbol o a baloncesto que siga yendo, etc. En ocasiones los padres se sienten mal cuando se separan por los hijos y tienden a sobreproteger a los menores. Este hecho es más habitual de lo que parece pero no por ello es una buena práctica. Tampoco justificar ciertas actitudes como por ejemplo que se porten mal y consentirlo repetidamente. Repito que hay que tratar de separar los hijos de la ruptura de la pareja. No siempre es fácil y por supuesto cada pareja es un mundo y esto son temas y consejos generales. Ya que cada familia y padres deberán adaptarse a su situación particular, sus hijos, edades, etc.

La negociación es una palabra que debe entrar en juego dentro de los padres. Ya que deberán negociar ciertas normas, actitudes en el hogar consentidas, premios, etc. Tener normas distintas en cada padre puede llegar a confundir al niño.

Por último, lo mejor es no evitar la conversación ya que los niños o adolescentes van a poder ver de primera mano como algo está cambiando en su hogar, facilitar la adaptación a esta nueva situación es tarea de los padres con ayuda externa (familiares u expertos) si fuera necesaria en esos casos.

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Volviendo al colegio

Hace unas horas os hablaba de la vuelta a la rutina y los trabajos y el “síndrome postvacacional” del que tanto se habla en los medios. Y los niños, ¿qué pasa con ellos?. La vuelta al colegio puede resultar incluso traumática para algunos pequeños, las vacaciones son demasiado largas y volver a la rutina y a separarse de los padres es algo difícil para algunos niños. Especialmente aquellos que van por primera vez al colegio. Es algo normal, por lo tanto papás y mamás no os preocupéis. Los profesores de cada centro estarán atentos y están especializados en cada edad que se atienden. Están en buenas manos, si los primeros días lloran, tranquilos. Se irán acostumbrando y está es su forma de decir no quiero quedarme. Con el paso del tiempo se irán acostumbrando, tanto grandes como pequeños. Harán nuevos amigos y descubrirán nuevas cosas.  Aquí van algunas recomendaciones para que el inicio sea lo más tranquilo posible:

  1. Prepara a tu hijo/a para el inicio del curso escolar: En la semana previa o días previos, hablar con los hijos sobre la vuelta al colegio, a la rutina, de forma lo más natural posible para que se vayan preparando.
  2. Utilizar un tono tranquilo para hablar de las clases y el colegio: para que el niño no tenga miedo a la vuelta, la escuela es un centro de saber y dónde va a además a hacer muchos amigos. Si se le amenaza con eso irá a disgusto y con miedo.
  3. Nueva “mochila”: Es decir si se van a comprar algún bolígrafo nuevo, lápices, gomas de borrar, libros, o cualquier cosa relacionada con el colegio. Si los niños van con vosotros participaran de la preparación. Esto les ayudará con la idea de la vuelta.
  4. Seguridad y confianza: Mostrando seguridad ante todo lo que viene por aprender para ellos. Será una experiencia positiva para él.
  5. Sí el colegio es nuevo: si es nuevo, es bueno que vayan a visitarlo antes, si es posible. O que se visite la zona para que el niño se vaya acostumbrando poco a poco.
  6. Rutina a la hora de levantarse y acostarse: Como ya se vio en el anterior post es recomendable empezar a hacer una rutina de sueño para que el cuerpo se acostumbre.

En niños pequeños puede aparecer la ansiedad por separación. El niño llorará, gritará y no querrá por ningún medio ir al colegio. No se debe ceder ante esto, ya que sabemos que lo mejor es que vaya. El mes de Septiembre y el de Octubre, especialmente en los cursos de infantil suele ser un mar de lágrimas.  Sólo hay que recordar que van a aprender mucho, van a hacer nuevos amigos y tendrán nuevas historias que contar el verano que viene. Por lo demás paciencia y a aprender mucho.

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